Observando el auge que están teniendo actualmente los tratamientos de depilación láser, tanto en hombres como en mujeres, se puede llegar a pensar que el afán por eliminar, por ejemplo, el vello púbico es una moda reciente. Sin embargo nada más lejos de la realidad.
En el Antiguo Egipto ya era costumbre rasurarse el pubis con una mezcla compuesta de cera de abejas y azúcar. Los griegos y los romanos continuaron con esa costumbre e incluso en el S.XIV los integrantes de la clase alta utilizaban el vello afeitado para hacer pelucas… No es de extrañar por tanto que la costumbre de la depilación haya llegado hasta nuestros días, pero ¿lo hacemos sólo por estética o tiene alguna utilidad?
Para contestar a esta pregunta lo primero que hay que plantearse es la utilidad del vello púbico en sí mismo. Al respecto existen diferentes teorías. Una de ellas se inclina por el hecho de que el vello retiene el aroma de las feromonas, que son las sustancias químicas que produce nuestro organismo para estimular la libido del compañero sexual. Sin embargo, en la actualidad la estética ha ganado terreno a las feromonas y, al margen de gustos particulares, por regla general se considera sexualmente más atractivo el vello rasurado.
Otra de las teorías acerca de la función del vello es la que sostiene que está destinado a crear una barrera que evita la llegada de virus o bacterias desde el exterior que puedan producir infecciones genitales. Asimismo también se afirma que ayuda a mantener los genitales en una temperatura cálida.
En este último caso, la higiene actual y la ropa interior utilizada se ocupan de desarrollar esta labor y en cuanto a las posibles infecciones, precisamente el que ésta sea una zona húmeda favorece la proliferación de agentes infecciosos por lo que mantenerla despejada contribuye también a la higiene.
En cualquier caso, el decidirse o no por la opción de la depilación laser es una cuestión personal pero si hay que hacer caso a nuestros antepasados egipcios griegos y romanos para decidirse la respuesta es clara: ¡vellos fuera!


