La eliminación del vello corporal es algo a lo que las mujeres se enfrentan desde muy jóvenes. Con el paso del tiempo ha aumentado la variedad de los tratamientos de depilación; en función de los gustos y características de cada persona hay un tratamiento idóneo y cada uno de ellos conlleva una serie de consejos a seguir para que su utilización no suponga una agresión para la piel.
Uno de los métodos más conocidos y más sencillos es el de la cuchilla. Su principal ventaja es que se puede usar en cualquier momento y lugar y además la piel se exfolia al utilizarla. Aunque anteriormente las cuchillas podían ser agresivas para la piel, en la actualidad existe una amplia variedad de cuchillas especiales para la piel de la mujer que aportan una mayor suavidad y se adaptan a cada zona del cuerpo. Es recomendable complementar este método con productos post-depilatorios que hidraten y calmen la piel.
Otra opción de depilación rápida es la crema depilatoria, su aplicación durante 5 u 8 minutos proporciona una eliminación del vello cómoda e indolora. Es menos agresiva que la cuchilla y, al igual que ésta, no arranca el pelo de raíz sino que sólo lo corta. Para evitar rojeces, no se debe sobrepasar el tiempo de espera para retirar la crema y, en el caso de pieles sensibles, se puede utilizar una tipología especial dentro de la gama de cremas depilatorias.
Aunque estos métodos tienen la rapidez como principal ventaja, si lo que se pretende es eliminar el vello de raíz y conseguir un resultado más duradero la solución es la cera o la maquinilla eléctrica. Para la primera opción existen varios tipos de cera (fría, tibia, caliente…) y, aunque se puede llevar a cabo en un centro de estética, existen productos para que la depilación se pueda llevar a cabo por cuenta propia. La principal ventaja de la cera es que va debilitando el vello, por lo que éste sale cada vez en menos cantidad y con menos fuerza.
En cuanto a la depiladota eléctrica, este es un método que algunos califican de semi-permanente puesto que, si se usan cada cuatro semanas, el vello va disminuyendo progresivamente al ser arrancado de raíz. Su principal desventaja es la molestia que provoca pero esto es algo que se reduce debido a los sistemas que emplean las nuevas depiladotas como un efecto masaje, efectos de frío, cabezales para las zonas sensibles o una nueva distribución de pinzas.
Si hay algo que tienen en común todos estos métodos es que hay que utilizarlos de forma continuada. Esto es algo que no ocurre con el último y el más eficaz de los métodos de depilación: el láser. Se necesita un mínimo de seis sesiones pero, una vez transcurridas éstas, el vello, por lo general, no vuelve a aparecer. En la primera sesión sólo se elimina el vello que está en fase de crecimiento, al cabo de cuatro semanas, la segunda sesión, acaba con el vello durmiente y en el resto de sesiones se elimina el resto. El éxito de este método está provocando que se lleve a cabo incluso la depilación láser masculina; está claro que, cuando se trata de olvidarse de aparatos y cremas que se deben usar de forma periódica, ellos también están dispuesto a sumarse a la máxima de ¡pelos fuera!



